Mis disculpas a los guatemaltecos contra los que no tengo nada malo, pero la expresión me viene al pelo. Mi idea era dar tiempo al tiempo para encontrar una solución a los problemas con el ordenador que no arranca, y me encuentro con que, el que sí lo hacía, se ha solidarizado con su hermano de fatigas.
De repente se paró, se colgó, se quedó frito, flipado, congelado o como quiera que se denomine a ese estado en el que más de una vez se quedan estos cacharros. Podríamos ser un poco más poéticos y pensar en que se quedan meditando, concentrados en si mismos o en el más allá, alucinados con un pico de tensión de la compañía eléctrica... cualquier cosa antes de reconocer que fue su último adiós antes de ser tratado como chatarra, antes de abandonar su naturaleza de nueva tecnología para convertirse en un problema para el medio ambiente.
Gracias amigas y amigos por vuestros comentarios alentadores. Me hubiese gustado escribir estas últimas ideas aporreando un teclado conectado a uno de ellos, pero parece que no va a ser posible. Supongo que aún se podrán escribir uno o dos capítulos más, pero por si no lo hago, quiero al menos dejar constancia de que para mi ha sido una experiencia sumamente didáctica y gratificante. La volvería a repetir sin pensarlo.
miércoles 4 de abril de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Ni siquiera tras el Domingo de Resurreción se ha obrado el milagro?. ¡Jo!. Pues ya ves, yo había cogido cariñp a esos dos pobres huerfanitos.
Habrá que buscar historias en otras facetas, señor Sanvas...
Bicos
Vaya, lo que faltaba...
Siempre nos quedará París y, bueno, quien sabe... :-) Y es que sería una pena que toda esta historia terminase así. Yo también les había cogido cariño a los "peceñines".
Bueno, dejemos la puerta abierta. Nunca se sabe.
Publicar un comentario en la entrada