
¿Os acordáis de aquel botón al que un manazas le partió las patillas donde iban (un día lo voy a escribir con v) soldados los cables? Pues el otro día mi tocayo, publicador de varios comentarios en este blog, adivino, gran amigo y prácticamente miembro de la familia, Carlos (Carlinhos) se pasó por mi casa para intentar resucitarlo. No vino él solo, trajo compañía también amiga, pero no sé si quiere salir del anonimato. Lo dejaré así por precaución.

Las expertas manos de Carlos manejaban con precisión el soldador y unieron más que bien los cables cortados del botón de reinicio en caliente. Después lo intentaron con las patillas cortadas, pero quedaba tan poco material que el estaño simplemente no agarraba. Como el botón tenía seis patillas, optamos por soldar los cables a otras dos de ellas, sin saber si cumplirán la misma función. Como curiosidad quiero advertir que estos botones lo único que hacen es cortocircuitar un instante las patillas en la placa base. No es como un interruptor que cierra un circuito permitiendo el paso de la electricidad, sino más bien como un elemento que envía una señal a la placa para que ella misma se inicie.
Rematada la faena nos sentamos alrededor de una estupenda fondue regada por vinillos y licores espirituosos... Lo mejor, la entrañable charla. Graciñas a los dos.
4 comentarios:
¡Qué manos que tiene Carlinhos!. Ahora sólo nos falta saber si su habilidad manual sirvió para llegar al final tanto tiempo deseado... Esto se pone caliente, caliente.
Supongo que tras la ingesta de alcohol las mentes no estaban suficientemente lúcidas para empalmar, introducir, tocar las teclas necesarias... ¿ o sí?.
¿Empalmar? ¿Introducir? ¿Tocar la teclas?... ¿Tu tienes alguna necesidad apremiante?
Síííííííí!!. Lo reconozco, lo necesito, ansío, deseo... ¡Exijo saber de una vez si el cacharro funciona o no!. Que ya te vale...
Un bico.
Tranquilo Txabi, tal vez en la siguiente entrega sepamos algo más. Y es que se ve que a este Carlos le gusta alargar al máximo las cosas con las que disfruta..., jeje.
Pues nada tocayo, ya sabes que un placer poder ayudar en lo que pueda y máxime si luego se comparte una agradable jornada como esa. Por cierto, te juro que yo no tenía ni idea de que las cosas iban a ser así. No sé, ya me estoy pensando en serio lo de meterme a adivino. Veo que en el fondo se me da bastante bien. Que tiemble Aramís Fuster!!! Jajaja.
Salu2.
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